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Verdades y falsedades sobre los colores de los coches

martes 22 de mayo de 2018, 13:24h
Verdades y falsedades sobre los colores de los coches

Según el INTRAS, el color del vehículo está relacionado significativamente con la agresividad

En cualquier foro de conductores en Internet podremos leer cualquier de estas afirmaciones: “Si compras un coche de color negro tendrás más posibilidades de accidentes debido a que los otros conductores lo ven con mayor dificultad”. “En España no sé, pero en Estados Unidos paga menos de seguro un coche de color rojo o naranja que uno negro o gris”. “Cuando tenía mi cupé rojo, pagaba un 5% de recargo por el color”. “El que se compra un coche negro y oscuro es para correr, y el que se compra un coche de color llamativo es para ir enseñándolo”… Así se puede constatar que está bastante generalizada la creencia que el color del vehículo influye directamente en la posibilidad de sufrir un accidente, ¿pero tiene algún fundamento?

Existen algunas investigaciones que vinculan el color de la carrocería con los siniestros viales. Un estudio del The Health Research Council realizado en Nueva Zelanda en el 2003 descubrió que, en comparación con los coches blancos, los plateados tienen una rebaja bastante significativa en el riesgo de lesiones graves resultantes de los accidentes de tráfico. Sin embargo, los coches marrones, negros y verdes están vinculados con un incremento de los siniestros con heridos graves.

En un estudio realizado en 2013 por la Universidad Nacional de Kunsan (Corea del Sur) se clasificaron los colores del automóvil en siete y se propuso probabilidades (en orden descendente) de ocurrencia de siniestros clasificadas por cada color – azul, verde, blanco, rojo, negro, plateado y amarillo (dorado) –, hecho que confirma la relación entre los colores del vehículo y los accidentes. En Australia, un trabajo de la Universidad de Monash prueba que los coches de color negro, azul, gris, verde y rojo tienen un mayor riesgo de verse implicados en un accidente, en comparación con los blancos.

En España, la Universidad de Granada ha llevado a cabo un estudio con datos de accidentes de la Dirección General de Tráfico (DGT) entre 1993 y 1999 en el que se concluyó que los vehículos de colores blanco y claro estuvieron involucrados en menor número de colisiones. En el otro extremo se ubicaron los de color oscuro (gris, rojo, negro y azul). Con este descubrimiento se avala la hipótesis que las carrocerías claras están asociadas a una mejor visibilidad del vehículo en la vía y, por esta razón, con menor riesgo de accidente.

Pero aún hay una cosa más. Según explica el director del Instituto Universitario de Investigación de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), Francisco Alonso, “hemos encontrado que el color del coche tiene relaciones significativas con la agresividad. Los colores oscuros se relacionan con mayor agresión en los hombres, con las acciones de acelerar cuando otro conductor quiere adelantar y cambiar frecuentemente de carril”.

Añade además que la difícil relación entre el color de la carrocería y la accidentalidad puede ser interpretada desde dos puntos de vista: “por un lado, está la personalidad del propietario, que tiene un tipo determinado de comportamiento de riesgo asociado con su manera de ser. Y que a la vez tiene una preferencia por la elección de un determinado tipo de color a la hora de adquirir un vehículo”; por otro lado, añade Francisco Alonso, está “la percepción del coche, basada en los efectos de su color, que hacer que sea más o menos visible por los otros actores viales con los que interactúa (conductores de otros vehículos del mismo o distinto tipo y también los peatones”.

Además de los estudios y las investigaciones, los expertos reiteran que los accidentes nunca son el resultado de un solo factor o de una única causa. Otras cuestiones son también importantes como los comportamientos de riesgo en los conductores o algunos factores psicofísicos temporales que hacen que no se encuentren en las mejores condiciones para la conducción. No se debe ignorar que el número de vehículos que se encuentran circulando no es el mismo en función del color. Es decir, si existe un número predominante de coches de colores básicos, es indiscutible que su tasa de accidentalidad sea mayor.

A la hora de seleccionar un color para el coche, la personalidad, las motivaciones y el coste económico tienen peso específico. Algunos compradores optan por los tonos oscuros como el negro y el azul porque los consideran discretos y elegantes y, según se afirma, son más fáciles de limpiar. Por otro lado, el 35% aproximadamente de los coches que salen de fábrica son de color blanco, hecho que contribuye a que tengan un precio más asequible.

Según otra “leyenda urbana”, el color del vehículo también influye en el precio del seguro. Según el director del INTRAS, “hay países donde sí se considera esta variable pero no es el caso de España, en el que pocas aseguradoras lo han utilizado en algún momento”. En el momento de establecer la prima, las compañías aseguradoras valoran factores que tienen mayor peso desde el prisma del riesgo como son la edad, el género, el historial de accidentes y la antigüedad del vehículo, entre otros elementos. Para finalizar concluye que “de todas formas, sí sería interesante que a la hora de elegir un vehículo, los conductores consideráramos el color desde la perspectiva de la seguridad vial como un criterio añadido a tener en cuenta”.

Fuente: elpais.com

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