Esta situación reduce la visión periférica, incrementando el riesgo de sufrir un accidente

 

La conducción necesita un 100% de nuestra atención, una distracción o situación inesperada constituyen un gran riesgo para nuestra integridad física dentro del vehículo. Durante la conducción estamos sometidos a multitud de peligros y de situaciones en las que nuestra seguridad se puede ver comprometida, y debemos tener un conocimiento pormenorizado de las mismas.

El “efecto túnel” es una de estas situaciones; y es el nombre que recibe un fenómeno que se observa al ir demasiado rápido y no poder ver lo que hay a nuestro alrededor. En calidad de conductor, en muy importante ver mínimamente todo lo que nos rodea cuando estamos conduciendo, y nuestro campo de visión no puede estar limitado bajo ninguna circunstancia.

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Con este efecto se explica el motivo por el que tenemos un mayor riesgo de sufrir un accidente si conducimos a una velocidad demasiado alta. Cuando conducimos a una velocidad reducida, nuestro ángulo de visión es más amplio (según podemos ver en la infografía de la DGT, Dirección General de Tráfico) pero, a medida que la velocidad se va incrementando, éste se va estrechando. A 130 km/h, por ejemplo, nuestro ángulo de visión es únicamente de 30º. Si únicamente podemos ver de forma clara lo que tenemos delante, y lo que hay a nuestros lados lo vemos borroso, es que nuestra velocidad es excesiva para la vía por la que estamos circulando.

Pero lo positivo de esta situación es que se puede evitar fácilmente: con la moderación de la velocidad. Las señales de tráfico han sido ideadas para que el conductor evite efectos como este, pero también somos nosotros los que debemos rebajarla la velocidad en vías desconocidas o cuando notamos que no estamos cómodos.

Asimismo, tenemos que prestar mucha atención a nuestro estado mientras conducimos. El efecto túnel se incrementa al estar cansado y sin condiciones para conducir; por esa razón, no debemos limitarnos únicamente a moderar la velocidad, lo que debemos hacer es no coger el vehículos y buscar formas alternativas de transporte. Este efecto puede acrecentar nuestra fatiga, así que conducir no debería estar entre nuestras opciones si nos encontramos fatigados.

Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), la mayoría de los accidentes ocurren porque el conductor lleva una velocidad inadecuada: un 26% de los 140.992 accidentes de tráfico que ocurrieron en 2017, la mayor parte de ellos en carreteras interurbanas.

Para ver la campaña “Mejor, más despacio” (Ministerio del Interior. Dirección General de Tráfico), pincha aquí.

 

Fuente: lavanguardia.com