Según publica El Faro, en su edición digital, la agresión se desencadenó cuando el examinador, Gustavo Rodríguez, comunicó a uno de los aspirantes que no había superado la prueba al haber cometido una falta eliminatoria, en este caso, no detenerse ante un paso de peatones mientras cruzaba una persona. Tras una breve discusión en la que el aspirante insistió en no haber cometido dicho fallo, el supuesto agresor bajó del vehículo para propinarle, sin mediar palabra y a través de la ventanilla, un puñetazo al examinador quien decidió, entonces, dirigirse al alumno para pedirle explicaciones. Éste, a su vez, lanzó una piedra de aproximadamente 1,5 kilos de peso contra el examinador quien logró esquivarla, llegando a impactar contra el vehículo. Al comprobar que había errado su objetivo, el presunto agresor cogió una segunda piedra para volver a lanzarla, momento en el que Rodríguez solicita ayuda al profesor de la autoescuela. Después parece que el aspirante consiguió golpear al examinador en la espalda y el golpe le hizo caer al suelo, situación que aprovechó el alumno para empezar a propinarle patadas.
La cercanía de un vehículo de la Guardia Civil puso fin a la agresión ya que, al percatarse de la presencia de los agentes, el supuesto agresor se dio a la fuga en dirección a la Almadraba, lugar en el que fue interceptado.
El agredido fue trasladado al hospital donde fue diagnosticado de una erosión en el labio, dos traumatismos en brazo y pierna, y una contusión en la espalda que le obliga a llevar collarín, debido a los dolores que sufre por los impactos recibidos. Allí recibió la inesperada visita del supuesto agresor, quien volvió a recriminarle el suspenso.
Al tratarse de una agresión a un funcionario, y en este caso autoridad, al día siguiente de la agresión se celebró un juicio rápido, tras lo cual el caso podría juzgarse por lo penal en estos días.