Seguridad Vial
Última actualización 25/09/2009@12:31:37 GMT+1
Según la memoria del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses sobre las muertes en accidentes de tráfico en 2008, el 40 por 100 de los conductores fallecidos en accidente de tráfico en carretera dieron positivo a alcohol, drogas y/o psicofármacos, la mayoría hombres.
El informe recoge los resultados de los análisis toxicológicos realizados a 1.162 fallecidos (conductores o peatones) en accidente de tráfico a través de una muestra de sangre, con el objeto de determinar si se encontraban bajo los efectos de estas sustancias cuando ocurrió el accidente.
Otro dato a destacar es la edad de los conductores fallecidos, el 40% de ellos tenían entre 31 y 50 años, mientras que los grupos de edad de 21 a 30 años y la de los mayores de 50 se situaron en el 25%. Este dato va en la misma línea expuesta por la DGT de que los jóvenes sí están asumiendo los mensajes que se lanzan de la incompatibilidad del alcohol y/o las drogas con la conducción.
Curioso resulta también, que los fallecidos que se encontraban bajo los efectos de alguna de estas sustancias fueron más numerosos durante los días laborales (61,64%) que durante los festivos o fin de semana (38,36%).
PEATONES ATROPELLADOS
Pero no sólo el alcohol y las drogas tienen efectos nocivos sobre los conductores. Los peatones, como los usuarios más débiles de la vía, necesitan estar en pleno uso de sus facultades físicas y mentales para no sufrir un atropello. Según datos de la memoria del Instituto de Toxicología, de los 187 peatones que murieron atropellados y analizados el pasado año, el 33% dio positivo en sustancias tales como alcohol (22%), drogas (5,3%) y psicofármacos (11,2%).
Los datos presentados confirman las estadísticas de accidentalidad: el alcohol y/o las drogas están presentes como factor concurrente o desencadenante en al menos un tercio de los accidentes mortales.
La importancia que tienen estas sustancias en la siniestralidad vial ha llevado a que expertos de varios países europeos estén trabajando en el proyecto DRUID (conducción bajo la influencia de alcohol y otras drogas), financiado por la Unión Europea y que trata de profundizar en estos factores y su repercusión en la seguridad vial. El objetivo es armonizar políticas preventivas y de control de estas sustancias en toda la UE.