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Francia: reducir la velocidad para detener las muertes en la carretera

martes 30 de enero de 2018, 10:17h
Francia: reducir la velocidad para detener las muertes en la carretera
Los 5 fallecidos diarios en las carreteras españolas en 2016 fueron 9 en las vías francesas

Francia quiere acabar definitivamente con las muertes en las carreteras y, para el Gobierno de Macron, la solución pasa por la reducción de la velocidad. Exactamente de 90 a 80 kilómetros por hora en las carreteras secundarias del país, que suponen más de 400.000 kilómetros de pistas de doble sentido sin separación física. No obstante, la velocidad máxima se mantendrá en 130 kilómetros por hora en autopistas y autovías.

Pero incluso así, esta medida, que se defiende bajo el supuesto que el exceso de velocidad es la causa principal de mortalidad sobre el asfalto, no convence.

Las protestas se han ido sucediendo durante las últimas semanas: se recrimina que esta decisión castiga a las comunidades rurales y las asociaciones de motoristas protestan porque cuestionan los cálculos oficiales.

A pesar de esto, Édouard Philippe, primer ministro francés, ha ratificado esta decisión junto a un paquete de casi dos decenas de iniciativas (entre las que se incluyen el endurecimiento de las sanciones para los conductores bebidos o que utilicen el móvil mientras conducen, además de la suspensión del permiso de conducción) para conseguir una reducción de la mortalidad en la carretera que, en 2016, había alcanzado los 3.477 fallecidos.

Según una encuesta realizada por Haris Interactive, casi 6 de cada 10 franceses (59%) no están de acuerdo con la reducción de la velocidad; el 63% de los automovilistas se opone a ella, mientras que los franceses que no conducen son más favorables a la misma (67%).

El primer ministro francés declaró en una entrevista en la que confirmaba la decisión que “si para salvar vidas hace falta ser impopular, aceptaré serlo”. Después de 13 años en los que ha habido un descenso de la mortalidad en las carreteras galas, a partir de 2014 se contabilizó un incremento que no ha dejado de crecer. El país continúa teniendo en la carretera la primera causa de mortalidad: 9 muertos y 65 heridos graves diarios en 2016. Una tendencia confirmada, según remarca el ejecutivo, en 2017.

A pesar de que Francia no se encuentra a la cabeza de la UE en materia de siniestralidad vial en la carretera, sí que está por detrás de países como Alemania o España, donde el promedio de fallecidos a causa de accidentes de tráfico en 2016 fue de 5 diarios, frente a los 9 galos. Asimismo, en volumen de población la mortalidad en las vías españolas es inferior: 36 muertes por millón de habitantes, en 2015, frente a los 54 fallecidos franceses y los 51 de promedio en la Unión Europea.

El exceso de velocidad es la causa principal de las muertes en las carreteras francesas (31%), le sigue el consumo de alcohol (29%) y de estupefacientes (9%). En las carreteras de doble sentido se concentraron en 2016 el 55% de los accidentes mortales. El Gobierno se apoya en estos datos para argumentar la reducción de la velocidad, tasando entre 350 y 400 las vidas que podrán salvarse gracias a ella.

A partir del 1 de julio entrará en vigor la reducción de la velocidad y algunos colectivos se han puesto en estado de alerta. Más de dos millones de firmas han sido recogidos por una asociación de automovilistas contra esta decisión al considerar que la medida tiene una finalidad totalmente recaudatoria. El diputado conservador, Damian Abada, la ha calificado como una “tasa suplementaria disimulada” que perjudica específicamente a los que viven en comunidades pequeñas porque hace que la distancia entre sus localidades sean más extensas. No obstante, el gobierno de Macron rechaza esta explicación aduciendo que las diferencias son mínimas. El ejemplo que ponen es el trayecto de 11 kilómetros entre Cluny y Tazié, en el que se tardará únicamente 50 segundos más pasando de 90 a 80 km/h.

En Francia el exceso de velocidad implica perder entre 1 y 6 puntos (de un total de 12) y las sanciones oscilan entre los 45 euros para infracciones que no sobrepasen en 20 km/h la velocidad máxima y los 3.750 euros (más 6 puntos del carné) si se circula 50 km/h más rápido de lo que está permitido y reincide en la infracción, además de ser considerada delito.

Para 2020, Édouard Philippe se ha comprometido a realizar un balance de todas las medidas. Entre ellas también está endurecer las sanciones por el uso del móvil mientras se conduce, que es la causa de 1 de cada 10 accidentes en carretera. A partir del próximo año, a cualquier conductor que tenga el teléfono móvil en la mano mientras comete una infracción que haga peligrar a terceros, se le podrá retirar el permiso de conducción. Además, los sistemas de control de alcoholemia que imposibilitan el arranque del vehículo si se supera la tasa de alcohol autorizada (0,25 miligramos por litro de aire espirado) serán reforzados.

Fuente: elpais.com
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