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Estonia, primer país con una red nacional de cargadores para coches eléctricos

Estonia, primer país con una red nacional de cargadores para coches eléctricos

El país lanzó en 2013 un programa para incentivar la adquisición de coches eléctricos

En Estonia hay muchos conductores que ya han olvidado la última vez que pisaron una gasolinera porque sus vehículos únicamente se alimentan de electricidad.

El país cuenta con más start-ups (empresas emergentes) por habitante, donde sus 1,3 millones de habitantes disponen de un documento nacional de identidad digital y en el que todas las gestiones burocráticas pueden realizarse por Internet.

En 2011 creó un avanzado programa con la finalidad de incentivar el uso del coche eléctrico. A causa del parón industrial después de la caída del telón de acero, no habían cubierto su cupo de emisiones de dióxido de carbono (CO2) fijado por el protocolo de Kioto. Así que vendió sus excedentes entre otros países a España y a Mitsubishi; los ingresos obtenidos por la gestión se destinaron a programas de estímulo de vehículos eléctricos en detrimento de los tradicionales.

El ministro de Medio Ambiente, Marko Pomerants, explica que “necesitábamos reducir las emisiones, así que se apostó por este modelo. Se adquirieron autobuses y tranvías eléctricos, se compraron coches eléctricos para el parque móvil oficial de ministerios y ayuntamientos de todo el país, se ofreció un paquete de subvenciones para ciudadanos y empresas y se creó un sistema público de car sharing (alquiler por horas o días) muy económico”.

En Europa el coche eléctrico está tomando fuerza y mucho más gracias al escándalo Dieselgate*. Los europeos son más conscientes de la intoxicación que producen los vehículos con los que conviven.

Hace unas semanas, el Parlamento Europeo publicó un informe definitivo en el que se concluía que tanto la Comisión Europea como la mayor parte de los Estados miembros no hicieron nada aún a sabiendas que las emisiones reales de óxido de nitrógeno de los vehículos diésel superaban las medidas en laboratorio.

Desde la Eurocámara se aprobó el informe que exige la supervisión estricta y clara para que no se repita estos casos de fraude y centrarse en la importancia de utilizar medidas que avalen la calidad del aire. Y una de estas medidas es el coche eléctrico. Pero si el modelo estonio se analiza, se demuestra que si no se utilizan incentivos no se va a ninguna parte. Se encargaba de la subvención de la mitad del precio de los vehículos eléctricos (hasta un máximo de aproximadamente 17.000 euros), pero este programa finalizó en agosto de 2014. “Desde entonces, la venta de estos vehículos se ha desplomado dramáticamente”, según señala el consejero delegado de la Unión de Vendedores de Coches de Estonia, Sulev Narusk.

Y los datos apoyan sus palabras. Durante el tiempo que duró la subvención, se adquirieron 660 coches (la mayor parte de ellos en 2014). No obstante, en 2015 únicamente se registraron 35 nuevos vehículos en todo el país. Y lo mismo ocurrió en 2016.

Según indica el director del diario con más tirada del país, si los usuarios no disponen de ayudas públicas les es más difícil apostar por los vehículos eléctricos. En su momento contaron con ayudas para adquirirlos, además de aparcamientos gratis en el centro o incluso la opción de circular por el carril bus, hecho que permitía ahorrar 15 minutos diarios para ir a trabajar. “El coche eléctrico es razonable, ecológico, tecnológicamente es innovador y creo que este es el futuro de la industria de la automoción”.

En Europa, los Gobiernos intentan disminuir las ventas de vehículos diésel con el incremento de las tasas a este combustible. A pesar de ello, y según el número de vehículos, la UE continúa por debajo de EEUU y de China, que ha apostado con fuerza por el vehículo eléctrico.

Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, la contaminación causa anualmente unas 520.000 muertes prematuras en Europa. Los países están presionados cada vez con mayor fuerza para garantizar la limpieza del aire, pero parece ser que los coches eléctricos no son tan verdes. Se debe valorar el modo en el que se produce la energía que los alimentan y en Estonia la electricidad la obtiene a partir del petróleo de esquisto (oil shale), que es bastante contaminante.

Según una de las expertas en medioambiente del Instituto de Medioambiente de Estocolmo, Mari Jüssi, “los [coches] eléctricos tienen el mayor potencial de reducir las emisiones locales, y especialmente en las áreas urbanas; aunque no puede ser en absoluto la única medida para hacerlo”. Según esta experta, los vehículos nuevos que se registran en Estonia, consumen un 20% más de fuel que la media de coches nuevos de la UE; una de las opciones más efectivas para ella sería tasar más a los vehículos más contaminantes para así, con lo que se recaudara, apoyar las infraestructuras para los vehículos eléctricos.

Estonia cuenta, según datos del Ministerio de Medio Ambiente, con 167 puntos de carga ultrarrápidos que garantizan que cada 60 kilómetros siempre haya uno disponible. De estos puntos de carga, 102 están ubicados en ciudades y 65 en carretera.

*Escándalo donde se destapó que Volkswagen había trucado sus motores para eludir el límite de las emisiones.

Fuente: elpais.com
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