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Fobias descabelladas relacionadas con la conducción

Fobias descabelladas relacionadas con la conducción

Hodofobia, motorfobia o distiquifobia son términos no reconocidos por la Sociedad Española de Psiquiatría frente a amaxofobia, gefirofobia y acrofobia que sí lo están

Una fobia en un terror intenso, irracional, enfermizo y constante ante una situación que hace que no se puedan afrontar ciertas situaciones. A la conducción están asociadas más fobias de las podríamos imaginar: miedo a estar cerca de un vehículo, miedo a cruzar la calle, a sentarse en un coche…

Desde la Sociedad Española de Psiquiatría se indica que, de todos los listados que aparecen en internet, únicamente están aceptadas aquellas fobias sobre las que se tiene documentación basada en evidencia. Aunque la realidad nos señala que la creatividad popular es tal que ha fabricado un gran número de términos que no se corresponden con la realidad, pero que de hablar tanto de ellos parecen verdaderos.

Fobias falsas

Allodoxafobia. Es el miedo a las opiniones de los demás. Relacionada con la conducción sería aquella persona que sufre, por ejemplo, cuando tarda en aparcar: piensa que los conductores que esperan están pensando que no lo sabe hacer. Es cierto que a veces preocupa que los demás cuestionen nuestra forma de conducir, pero no tanto como para que se transforme en una patología. Este término no se ha admitido.

Agirofobia. También dromofobia. Es la aversión a caminar o cruzar por la calle por miedo a ser atropellado. Término no admitido.

Catisofobia, taasofobia. Es la aversión a sentarse o estar sentado durante mucho tiempo. Esta fobia aparece supuestamente en aquellas personas que han vivido algún trauma relacionado con la posición de sentado. En la conducción estaría relacionada con aquellos que sufren psicológicamente si permanecen mucho tiempo al volante o sentados como pasajeros.

Distiquifobia. El miedo a tener un accidente vial. Enfermedad tampoco reconocida.

Emetofobia. Es la aversión al vómito o a vomitar. Este miedo, no reconocido, no permite enfrentarse a viajes que puedan generar mareo y, por consiguiente, vómito.

Estenofobia. Esta fobia se concentra en los lugares estrechos. En el ámbito de la conducción sería tanto por el habitáculo del coche como por conducir en una vía estrecha. Este también es un término fruto de la sabiduría popular y sin reconocimiento.

Hodofobia: miedo irracional a viajar en carretera.

Kinesofobia es la aversión al movimiento: del vehículo, de los objetos dentro del coche (como un adorno en el retrovisor). De esta fobia no hay ningún tipo de evidencia.

Ocofobia. Esta fobia produce un miedo irracional hacia los vehículos, es una de las más extendidas, pero no únicamente a subir a un coche o a conducirlo, también a estar cerca de alguno. En internet se menciona el término motorfobia, que sería el temor específico a los automóviles.

Tacofobia. Es el miedo a la velocidad. Término que no tiene ninguna base científica y que se asocia a las atracciones de feria (montañas rusas, por ejemplo), pero que aquí se traduce en la aversión a subir a cualquier medio de locomoción.

Tecnofobia es el miedo a la tecnología. Este término podría ser admitido en algún momento, pero todavía no lo está. Esta fobia señalaría el miedo de algunas personas a los sistemas automáticos: desde el freno de estacionamiento accionable por botón en lugar de palanca, hasta el sistema de control automático de velocidad. No hablamos, por supuesto, de la conducción autónoma.

Fobias comprobada científicamente

Amaxobia. Esta es una de las fobias reconocidas en la Clasificación Internacional de enfermedades y catalogada como situacional. Es la más frecuente relacionada con la conducción y consiste en el miedo a viajar en coche, tanto si se es conductor como si se es acompañante; esta aversión provoca una crisis de ansiedad y se da tanto en personas que se inician en la conducción como en aquellas que ya tienen años de experiencia y sobre todo en las que han sufrido algún tipo de accidente de tráfico.

Acrofobia. También se ha admitido, a pesar de que podría parecer una fobia inventada. Consiste en el miedo a las alturas (balcones, miradores, etc.), y cuando se conduce se da en carreteras de montaña que atraviesan precipicios y donde se circula al borde de precipicios. Otros lugares por donde se siente aversión a conducir son los viaductos muy altos e incluso las cuestas pronunciadas.

Agorafobia. Este miedo lo sufren las personas que no pueden estar en espacios abiertos, salir de casa o incluso viajar. Aquellos que la padecen sienten un miedo aterrador a sufrir un ataque de ansiedad en algún sitio concreto y no poder escapar con rapidez, por este motivo un vehículo no sería un lugar adecuado para ellos.

Claustrofobia. Es la fobia a permanecer en espacios cerrados y estrechos. En este caso sería el habitáculo del coche que, para la persona que sufre este miedo, sería un lugar que le produciría ansiedad.

Gefirofobia. Aversión a cruzar un puente debido a la sensación que produce el pensar que podría caer hacia abajo. Esta fobia aplicada a la conducción puede ser un verdadero problema.

Fuente: elpais.com
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