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¿Cuál es el papel de las TIC en la formación?

Manuel Nogales, Director del Departamento de Desarrollo de Etrasa
Manuel Nogales, Director del Departamento de Desarrollo de Etrasa

Esta pregunta no es actual, ya que en los años 60 en Estados Unidos se abrió este debate, que venía precedido de desarrollos previos realizados a finales de los años 50.

El planteamiento inicial consistía en la utilización de máquinas que encadenaban de forma lineal pregunta-respuesta-estímulo.

En esa época el elevado coste del hardware y la escasez de materiales adecuados, el software, hacía prohibitivo su expansión en el ámbito de la educación.

Paso a paso se ha evolucionado debido a la estandarización y la disminución del coste de los ordenadores y a la aparición de herramientas de autor[1] que permiten a los formadores, sin conocimiento ni competencias específicas en programación informática, poder crear aplicaciones que se incorporen en el proceso de enseñanza de los alumnos, se habla de EAO, Enseñanza Asistida por Ordenador[2].

Este avance permitirá no solamente el uso de nuevas herramientas en la educación y la formación, también posibilitará la mejora de la evaluación; como sabemos, la evaluación es el proceso sistemático y riguroso de recogida de datos desde el inicio del proceso educativo, de manera que posibilita disponer de información continua y significativa que ayudará a la toma de decisiones adecuadas ayudándonos a mejorar la actividad educativa (Castillo 1999)[3].

La mejora de la evaluación es un hecho importante que ofrece la EAO, tanto la inicial como la formativa y sumativa; de forma ágil se puede tener acceso a mucha información del propio proceso evaluativo y, por consiguiente, el formador podrá tomar decisiones sobre el proceso de la formación del alumno adaptándolo a sus necesidades.

Desde entonces hasta la actualidad han proliferado sistemas, programas y herramientas en la formación de los diferentes ámbitos educativos y formativos. En España, contamos con universidades que ofrecen su formación a distancia y en línea como es el caso de la UOC, presente en más de 70 países, con 20 años de historia y más de 58.000 graduados. El propio rector, el Sr. Josep A. Planell, reconoce que hay actividades de aprendizaje que deben ser presenciales, pero también hay grandes posibilidades de uso de las TIC en muchos ámbitos educativos, exigiendo que los contenidos y las metodologías se sometan a procesos de acreditación para mantener la calidad de la formación en línea[4].

Todo este debate no es ajeno a la formación de conductores, de hecho, en los últimos meses, en España se ha activado con más fuerza.

La mayoría de los expertos, por no decir la totalidad, coinciden en que la formación de los conductores (incluida la evaluación) debe mejorar y adaptarse a las nuevas necesidades sociales. A su vez, no cabe duda que la formación de conductores requiere promover actitudes favorables en la conducción segura (Sánchez y Arnau 2012) y que la interacción entre los alumnos y los formadores no tan solo es necesaria sino que se podría decir indisoluble.

Esto nos lleva a plantearnos varias cuestiones:

  • ¿Las TIC deben incorporarse a la formación de conductores?
  • ¿Esta incorporación puede ser un hecho negativo en la formación, centros y Seguridad Vial?
  • ¿Qué tipo de herramientas TIC pueden ser implementadas en la formación de conductores?

A continuación aclararemos las respuestas a estas cuestiones.

En lo referente a si las TIC deben incorporarse a la formación de conductores, la respuesta parece obvia, aunque a la vez matizable: sí, pero no de cualquier forma, dicho de otro modo, no todo vale.

En cualquier proceso de cambio, de evolución, se da la necesidad de ajuste y tanto los centros como los formadores deberán adaptarse, o adquirir en su caso, las competencias necesarias para optimizar el uso de las nuevas metodologías de forma crítica.

Haciéndonos de nuevo eco de las declaraciones del rector de la UOC, “hace falta que los contenidos y los centros se sometan a procesos de acreditación que garanticen la calidad del proceso educativo”.

Parece lógico que ordenar los criterios y estándares evitará caer en productos de dudosa calidad que no aporten valor añadido al proceso formativo.

Esto acarrea la necesidad, tal y como hemos comentado, de dotar de competencias a los formadores viales y que los centros de formación estén dotados de los medios mínimos para desarrollar la formación con garantías.

Por otro lado, no podemos obviar que las generaciones que nutren hoy, y en un futuro, a los centros de formación de conductores, son alumnos que se han ido educando con metodologías próximas a las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

Hoy en día, no hay centro escolar, instituto o universidad que no disponga de un campus o un espacio donde los alumnos interactúan, buscan y trabajan con la información a través de herramientas TIC.

Conceptos como constructor, cuadernia, malted, como herramientas de autor, plataformas como moodle, herramientas como Wikis Weblogs, foros, etc. o plataformas para compartir conocimientos como la enciclopedia Wikipedia, Wikivía que es específica para la seguridad vial, u otras más científicas que están a disposición en la mayoría de universidades del mundo como SpringerLink, así como las plataformas creadas de forma especificas por empresas del sector para este tipo de centros de formación son conceptos familiares tanto para alumnos como para profesores de centros educativos y que se están incorporando en los centros de formación de conductores.

Es el momento de destacar algunos de los beneficios de las TIC (debemos recordar que éstos dependerán de su uso):

  • Facilitan las comunicaciones.
  • Eliminan barreras de tiempo y espacio.
  • Mejora el proceso de evaluación.
  • Retroalimentan los programas formativos.

Aunque podemos decir que este tipo de plataforma tiene la función principal de administrar estudiantes dando seguimiento a su aprendizaje, participación y desempeño asociados con todo tipo de actividades de capacitación, ayudando a adquirir las competencias necesarias.

No solo debemos centrarnos en que la necesidad de incorporar las TIC en los centros de conductores se debe a que las generaciones de alumnos que acceden a estos centros están familiarizados con estas herramientas, si no en todo el valor añadido que éstas ofrecen, o pueden ofrecer, al proceso de enseñanza aprendizaje. Pongamos algunos ejemplos:

  • Ofrecer la información de forma fácil y comprensiva.
  • Disponer de recursos (videos, animaciones, esquemas, infografías, etc.) que facilitan el aprendizaje de los alumnos.
  • Facilitar el seguimiento, tanto al propio alumno como a su formador, del proceso de aprendizaje.
  • Tener acceso a la información desde cualquier dispositivo móvil, en cualquier momento.

En el caso de la formación de conductores hay dos etapas claramente diferenciadas: una es la parte teórica y la otra es la parte práctica, en ambos casos, y de forma diferente, las TIC pueden aportar recursos y herramientas que ayuden al aprendizaje.

En la parte teórica, y en función del sistema de obtención del permiso de conducción, las TIC tendrán un peso más específico con más protagonismo que en otros sistema. Y digo esto porque, aunque la UE publicó la directiva 2006/126/CE de 20 de diciembre que impone un programa mínimo de formación de conductores, diferentes son los desarrollos de los países miembros. En nuestro país, la transposición se realizó por el RD 818/2009 y en él se deja claro que no es necesaria la asistencia a los centros de formación de conductores para recibir la formación teórica, contrastando así con países como Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Grecia,[5] entre otros. También deja claro que no solamente es necesario la asistencia a las clases, tanto teóricas como practicas, si no que establece un número mínimo de clases, unido al tipo de examen teórico, el que se realiza por ordenador, utilizando recursos como videos y animaciones para favorecer la utilización de las TIC en la formación teórica de los conductores.

Por lo que hace referencia a la formación práctica, son diferentes las herramientas que se podrán utilizar para mejorar el proceso de formación de conductores. Una de ellas es la utilización de simuladores, hecho que se está cuestionando en el seno de la UE como herramienta de utilidad, no solo para los preconductores que acceden por primera vez al permiso de conducción y que podrá utilizarse para practicar las diferentes operaciones simples o complejas de la conducción, sino incluso evaluar los procesos de observación y atención del conductor dando una serie de inputs para la mejora de estos procesos en su caso. El simulador también se usaría para los conductores profesionales en la formación, tanto inicial como continua, que deben de realizar y que, gracias a estas herramientas, podrán practicar maniobras u operaciones complicadas de realizar en vías abiertas al tráfico por su especial condición.

La segunda cuestión que nos hemos planteado ha sido si esta incorporación puede ser un hecho negativo en la formación, en los centros y en la Seguridad Vial.

Tal como se desprende de lo comentado hasta ahora, la respuesta es clara, la incorporación de las TIC claramente tendrá un impacto positivo no solo en la formación de conductores, también en los centros, que tendrán herramientas por la que dispondrán de información con la que podrán mejorar sus programas y personalizar la formación a las necesidades de sus alumnos.

No cabe duda que una mejora de la formación dará con una mejora de la seguridad vial. Podríamos asegurar que la formación y la concienciación de los conductores es una de las herramientas más poderosas y sostenibles en la prevención de los accidentes, no en balde se habla en toda Europa del Life Long Learnig, el aprendizaje a lo largo de la vida que tanto instituciones, asociaciones, administraciones, entre otros, quieren potenciar, tal y como hemos comentado, como herramienta de prevención y concienciación, siendo los centros de formación de conductores una pieza clave para el desarrollo de este tipo de política de prevención vial.

En este capítulo deberíamos añadir la oportunidad que se deriva de obtener toda esta información del proceso de formación de los conductores y la mejora de la evaluación que ello supondría.

En un sistema TIC podemos imaginar cómo, desde el inicio del periplo formativo del alumno, éste, en su contacto con el centro de formación y formadores y en el desarrollo de todo su itinerario, va ofreciendo datos de lo que está realizando y de cómo lo está realizando. Este simple ejercicio de captura y análisis de la información retroalimenta el programa formativo y puede adaptarse a las necesidades del alumno optimizando el proceso.

Pero vamos más allá, la evaluación de entrada va marcando un inicio del proceso que se va completando con la evaluación formativa o procesual; sabemos que el final del recorrido en nuestro sistema actual será la evaluación final, evaluación acreditativa que realiza la administración de mano de los examinadores que deben evaluar al alumno y decidir si es apto o no lo es.

Imaginemos que pudiéramos disponer de toda esta valiosa información del proceso de aprendizaje del alumno, y que el examinador accediera a ella de forma previa, este hecho mejoraría el proceso evaluativo ya que no solo vería el número de horas realizadas, plasmadas en la ficha del alumno, como ocurre en la actualidad, si no que tendría todo su itinerario, el resultado detallado de su evaluación de entrada y formativa y el programa de formación seguido. La valoración del profesor podría ir más allá de las aptitudes en el manejo del vehículo e incluso de la valoración de las actitudes ante los factores de riesgo en definitiva, sin duda sería una mejora del proceso evaluativo que concluiría con unos conductores mejor formados y en nuestras carreteras unos conductores más concienciados y seguros.

Este proceso descrito puede ser arduo sin herramientas que faciliten la obtención de los datos, así como su análisis, por lo que las TIC, que empezó a denominarse EAO allá por los años 60, se convierten en una tecnología que facilita si duda el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por último nos queda la cuestión del tipo de herramientas TIC que pueden implementarse en la formación de conductores. De lo comentado hasta ahora podemos deducir que habrá herramientas tanto para el proceso de enseñanza teórica como práctica, habrá herramientas destinadas a los alumnos como a los profesores, centros y examinadores. En algunos países de la UE ya se dispone de dispositivos móviles que utilizan para los exámenes prácticos. Pero no cabe duda que todas las herramientas, de una forma u otra, deben estar conectadas entre sí para que realmente podamos contar con un sistema que de un valor añadido y una mejora de la formación de conductores.

Volviendo al debate que se ha abierto en nuestro país sobre la incorporación de las TIC en las autoescuelas, no debemos pensar que su utilización aleja a los alumnos de los centros porque en los diferentes ámbitos educativos unas y otras conviven.

A mi parecer, se deberá revisar el modelo de formación de forma vertical y transversal, analizar todo el proceso pensando que cada día debemos ser más exigentes con la formación de los conductores, que ellos, además de hacer frente a la conducción, deben hacerlo de una forma segura y concienciados con la seguridad vial.

Este cambio provocará la revisión de las metodologías, la formación de formadores, los programas de formación de conductores y la propia evaluación que, a mi juicio, deberá ser más integral que puntual. Para ello debe existir un sistema que lo facilite y regule de manera que se valore la formación de calidad que ofrecen los centros. Está claro que, como pasa en otros países de la UE, la regulación de la asistencia a las clases teóricas y prácticas, así como la adecuación de los exámenes a estas nuevas metodologías, dará con la mejora de la formación.

No se trata pues de si las TIC pueden aportar una mejora, de hecho se ha demostrado que la aportan, se trata de modificar el sistema para que estas tengan cabida, para poder aprovechar el potencial que nos ofrece; por este motivo el debate se debería centrar en el cambio del modelo de formación de conductores en España, con una visión holística y alineada con los objetivos de conseguir una sociedad más segura y sostenible en cuanto a la seguridad vial.

En conclusión, las TIC no son unas tecnologías que han aparecido en la última década, están entre nosotros desde mediados del siglo pasado.

En nuestro entorno tenemos muchos y variados ejemplos de su implementación en los ámbitos de la educación y la formación, unos de verdadero éxito y otros que no dejan de ser el uso de una herramienta como un fin en lugar de cómo un medio, por lo que el resultado no es el esperado y, por tanto, debemos huir de dichas herramientas.

Ante la cuestión planteada de si se debe incorporar a la formación de los conductores las TIC, mi respuesta es sí. Su incorporación más allá de ser negativa para la propia formación, centros y seguridad vial en general, es una mejora que sin duda ayudará a enriquecer los estándares de calidad de la formación y por ende de los conductores.

Por lo que mi propuesta es centrar el debate en la modificación del propio sistema de formación de conductores en España, existe un margen de mejora y debemos mejorarlo y las TIC estarán presente en este proceso.

Si un tiempo no es hijo de su propio tiempo. Si todo lo que vive lo toman prestado del pasado, el avance es imposible, todo está condenado a la reiteración

Marià Moreno (2014)

Autor: Manuel Nogales Romero, Director Departamento Desarrollo de Etrasa

En este enlace podrá descargar esta ponencia:

http://cort.as/U9qp

En este enlace podrá descargar las ponencias presentadas en el Inter-CISEV:

http://www.institutoivia.org/intercisev2015/ponencias.html

[1] Las herramientas de autor son aplicaciones informáticas que facilitan la creación, publicación y gestión de los materiales educativos en formato digital a utilizar en la educación a distancia mediada por las TIC.

[2] ATI (Análisis de Técnicas Informáticas) Manuel Nogales. Curso 1994/95. Trabajo de fin de postgrado de educación vial UAB, Departamento de pedagogía aplicada.

[3] Articulo: Importancia de la programación y de la evaluación formativa en la formación de conductores. Autor: Sebastià Sànchez Marín. Revista Travesía 5/12/2014.

[4] Artículo: Vull que s’accepti l’educació en línea. Camilo S. Baquero, El País Catalunya 1/04/2015.

[5] XVI Jornada Mediterránea de Seguridad Vial organiza por PAT APAT por una seguridad europea. Ponencia, Modelos de obtención del permiso de conducir. Manuel Nogales

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